Gabi, véndeme tu Suzuki Celerio...

Anduvimos 525 kilómetros en el compacto de la firma japonesa, la nueva apuesta que sin duda va a marcar la pauta en el segmento de los jóvenes.

Por Tacómetro


Cami, ¿qué auto me compro?”, me dijo la Gabi Villalobos, una ex compañera de la U que acaba de ser contratada en un medio de comunicación que le queda muy lejos de la casa como para irse en micro. “A ver, depende en realidad de lo que necesites”, le dije. Entonces me explicó que para ella era vital, primero que todo, la seguridad. Luego, el consumo, y por último el valor.

Después de discutir el tema con algunos colegas especializados y que llevan años en el rubro, le recomendé el Celerio, un citycar ideal para gente joven que necesita movilizarse por trayectos cortos sin tener que gastar la totalidad de su reducido pero valioso sueldo en bencina. “La verdad, es que me sorprendió”, me dijo una colega especialista en autos.

“Me gustó mucho, de hecho, yo me compraría un Celerio”, me comentó otro comunicador con vasta experiencia en turcas y motores. Y es que el la nueva apuesta de Suzuki ha dado y dará de que hablar. No sólo por su juvenil y compacto diseño, sino que también por su bajo consumo, sus bajas emisiones y su atractivo valor. Porque aquellos que sean como mi amiga y valoren ante todo el tema de seguridad, la versión GLX, es una excelente alternativa, ya que viene equipada con 2 airbag, frenos ABS y neblineros, y tiene un valor de $5.690.000.

Prueba de manejo

Cuando nos pasan un auto para una prueba de manejo, uno reza por tenerlo al menos tres días. Claro, para afianzarse con la caja, la postura de manejo, el radio de giro, y a medida que pasan los días, ya te sientes dueño y aliado del vehículo. Y debo reconocer que hay autos con los que por más que uno lo intente no logra sentirse cómodo o seguro manejándolos. Y el problema es que transitas por las calles rogando que los frenos funcionen o que la dirección te responda. Lo que a mí personalmente me pasó con el Celerio fue todo lo contrario.

A los tres días, me sentía tan a gusto con su agilidad y maniobrabilidad que llamé al gerente de marketing de Derco para que me prestara el Celerio por el fin de semana, con la excusa de poder probarlo en carretera. Fui a Viña del Mar, un día en el que se caía el cielo con la lluvia, y a pesar de lo desagradable que es manejar bajo esas condiciones climáticas, en todo momento me sentí segura al volante. La buena visibilidad, la dirección sensible al tacto y la suspensión bien equilibrada,  hicieron que el viaje fuera realmente un agrado. Y si la Gabi me pregunta qué es lo malo del auto... pues tendré que inventarle algo... a ver si se anima a venderme su nuevo Celerio.

 

|

Comentarios

Comentarios recientes

Cerrar