Fuimos el primer medio en cumplir la prueba del nuevo Chery Destiny, un auto que suma interesantes argumentos en el segmento familiar. Lo testeamos durante tres días.
Por Alexis Cares
La sencilla modularidad de sus tres corridas de asientos permite, incluso, que uno pueda portar una tabla de surf en el habitáculo del familiar que Chery nos facilitó para un test de tres días. Nos referimos al Destiny, una interesante propuesta para el segmento que también nos dejó mucha tranquilidad cuando calculamos el consumo de combustible de su despierto motor gasolinero de 2.0 litros.
Sylvio García, nuestro fotógrafo, buscó un lugar en estado de abandono para lograr una estética de contraste en las fotos de la sesión. Por lo mismo, resaltan los trazos modernos del vehículo el que sin marcar ningún tipo de revolución al respecto sí logra hacer una propuesta propia al cuidar detalles de la presentación exterior y ganar así en reconocimiento visual.
Por ejemplo, nos encontramos con focos traseros de alta visibilidad que junto con concurrir a un sobrio y acertado diseño de la zona trasera (quinta puerta) proporciona una mayor seguridad al momento de retroceder.
Explorando sus limpias superficies también es posible hallar certeros quiebres representados por espejos con señalizador y llantas de aleación. El frontal está alineado con lo que se estila en station wagons o minivans familiares, aunque las nervaduras del capó acentúan de sutil modo un poco más de carácter en esa parte del auto.
El equipamiento es bastante completo y se capta de inmediato el esmero del fabricante chino por dotar de elementos de seguridad a un coche que, precisamente, está pensado para ser ocupado y disfrutado en familia. Así, cuenta con doble airbag, frenos ABS y sistema EBD, cuya eficacia constatamos al esquivar y reaccionar ante la presencia de un despreocupado can que ignoró los peligros de la carretera a la altura de La Calera. La precisión de su frenada también tranquiliza en caminos sin asfalto y de tierra sin grandes quiebres o accidentes.
El puesto de conducción ofrece una satisfactoria comodidad y el único reparo por la visibilidad tiene que ver con el grosor del pilar central (o pilar "B") de la estructura, lo que obliga a hacer una pequeña contorsión en virajes cuando en caminos con difusa señalización alguien se acerque por nuestra derecha.
Es buena y hasta generosa la existencia de lugares donde guardar o llevar cosas y mejor aún un tema de espacio que se da en el uso de la tercera corrida, generalmente pensada para niños pero que en el caso del Destiny acoge con cierto grado de comodidad a un adulto bien sentado. No es un potrero, pero le pone tarea a su competencia.
Me gustó su maniobrabilidad, no es nada torpe en situaciones de harto volanteo como ocurre en una cuesta como la del Melón y emprende con pundonor maniobras de rebase, aunque la entrega de su potencia es tranquila.

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